Durante los años de infantil y primaria, el juego se convierte en el vehículo a través del cual los niños van adquiriendo diferentes experiencias que les proporcionarán aprendizaje en las diferentes áreas del desarrollo. A estas edades es fundamental proporcionar diferentes espacios y tipos de juego a los pequeños ya que, de esta manera, ayudamos a potenciar la creatividad, el desarrollo de las diferentes capacidades, el aprendizaje de valores y normas, y las relaciones interpersonales.

 

     

      El juego evoluciona a través de las diferentes etapas del desarrollo, pasando del juego funcional predominante hasta los 18 meses, juego constructivo durante el segundo año de vida, al juego simbólico o de reglas a partir de los 3 y 5 años, respectivamente. Aunque esta evolución siempre sigue el mismo patrón, las edades en las que aparece cada tipo de juego son orientativas y dependerá del ritmo madurativo de cada niño. Por ello, es recomendable que los juegos sean apropiados al nivel de desarrollo del pequeño, independientemente de su edad cronológica, ya que si ofrecemos juegos demasiado fáciles se aburrirán y si, por el contrario, ofrecemos juegos demasiado difíciles, corremos el peligro de que les resulte frustrante.

 

 

      En la sociedad actual, las nuevas tecnologías han modificado nuestras formas de ocio, entre ellas el juego, evolucionando en contenido y forma. Los juguetes multimedia han revolucionado el modo de juego entre los más pequeños, siendo muy motivadores debido al feedback inmediato que proporcionan y al gran realismo y atracción visual de las pantallas. Este tipo de juegos ofrecen muchas ventajas pero también tienen inconvenientes, por ello siempre es importante mantener un equilibrio, sin caer en ofrecer solo juegos multimedia ni tampoco prohibir jugar a los pequeños. Como ventajas, los juguetes electrónicos o videojuegos potencian el desarrollo de procesos y estrategias de toma de decisiones y resolución de problemas, estimulan la creatividad y permiten llevar varios juegos en un único dispositivo. No obstante, es importante controlar estos juegos, ya que su uso ilimitado puede provocar sedentarismo, obesidad, problemas de visión y disminución del número de relaciones sociales en algunos casos.

 

     Algunos de los consejos a tener en cuenta en el uso de dispositivos electrónicos es informarnos sobre los gustos de nuestros hijos, aplicar criterios de consumo responsable, y controlar tanto el contenido de los juegos como el tiempo de exposición, siendo adecuado establecer unos límites de 15-20 minutos al día en menores de 7 años y 50-60 minutos a partir de 8 años.

 

      Por tanto, ningún tipo de juego es bueno o malo por sí solo, sino que es necesario que un niño tenga múltiples oportunidades de ocio, participando de forma activa y crítica en todo lo que hagan nuestros hijos, siempre desde una actitud de respeto y diálogo.

 

 

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